El desarrollo de la Internet de las Cosas enfrenta problemas de compatibilidad
En teoría, al conectar pequeñas computadoras en electrodomésticos, artículos del hogar e incluso en ropa, zapatos y sombreros, el Internet de las Cosas puede simplificar nuestras vidas y hacer que el trabajo sea más eficiente. Estas computadoras pueden comunicarse entre sí, conectarse a Internet doméstico o público, recopilar datos del entorno y realizar ajustes basados en la información recibida. De esta manera, sensores interconectados pueden predecir las necesidades del usuario, ayudándole a ahorrar tiempo, energía y dinero.
Sin embargo, el requisito previo para alcanzar este objetivo es que los fabricantes relevantes deben considerar cómo hacerlo en el mejor interés de los usuarios. Recientemente, el enfoque de Philips hacia el sistema de iluminación inteligente Hue ha generado controversia. El sistema Hue integra un módulo de control central que puede controlar de forma remota las bombillas conectadas. A mediados de diciembre, Philips lanzó una actualización de software que hizo que este sistema ya no fuera compatible con las bombillas inteligentes de otros fabricantes.
El usuario posteriormente expresó una fuerte insatisfacción. El sistema Hue originalmente era compatible con el protocolo ZigBee, estándar de la industria, pero Philips dejó de admitir ZigBee durante las actualizaciones de software. Bajo presión, Philips reanudó el soporte para ZigBee unos días después.
La controversia sobre las empresas que utilizan tecnología anti-copia para bloquear a competidores no es nueva. Muchas empresas han establecido estándares privados para garantizar que los usuarios no puedan usar productos de la competencia. Por ejemplo, Keurig una vez añadió códigos especiales a las bolsas de café para asegurar que las máquinas de café de la empresa solo pudieran usar esas bolsas. HP también ha adoptado un enfoque similar con impresoras y cartuchos de tinta.
Para evitar que los competidores desenmascaren estándares privados y desarrollen periféricos compatibles (como otra empresa que integre el código de Keurig en bolsas de café), estas empresas también utilizaron la "Ley del Milenio Digital" aprobada en 1998. El propósito inicial de esta ley era abordar el problema del pirataje de música y películas, pero también desempeñó un papel importante en limitar la investigación de seguridad y compatibilidad.
Cabe señalar que la Ley del Milenio Digital también incluye disposiciones para prevenir la contorsión. Según esta cláusula, las empresas no están permitidas a eludir las "medidas de protección técnica" que controlan los derechos de uso de las obras protegidas por derechos de autor. Esto significa que nadie está autorizado a desarrollar bombillas compatibles con Hue o producir cartuchos de tinta para impresoras HP sin la autorización de Philips.
En la industria de la informática, la gente se ha acostumbrado a esta situación. En la década de 1990, Microsoft adoptó una estrategia conocida como "abrazar, expandir y eliminar". Basándose en esta estrategia, si ciertos productos adoptan estándares ampliamente aceptados, Microsoft introducirá gradualmente tecnología propietaria en ellos. También hay casos recientes en los que el formato de libros electrónicos de Amazon no es compatible con lectores de otros fabricantes; la música comprada en Apple iTunes no se puede reproducir en otros reproductores; todas las consolas de juegos tienen sus propios formatos de juegos propietarios.